Dos colores: blanco y negro



Nuestra primera intención era hacerlo en colores,
una acuarela que hablara de nuestros amores
un colibrí policromo colgado del viento,
una canción arco iris pintada en el cielo...
El director de la banda silvando bajito,
pensaba azules y rojos para este motivo
pero ustedes saben, señores, muy bien como es esto,
no nos falló la intención pero si el presupuesto...

En blanco y negro
esta canción
quedó en blanco y negro
con el corazón
nieve y carbón
en blanco y negro
lleno de amor
pero en blanco y negro.

Fuimos quitando primero de nuestra paleta
una mirada turquesa y reflejo violeta
luego el carmín de las flores encima del piano
y esa caída del sol cuando empieza el verano
todos los tipos de verdes de una enredadera
ya ni quedaban colores para las banderas...
nuestra intención ya no fue nas que un viejo recuerdo
y esta canción al final nos quedó en blanco y negro.

En blanco y negro
esta canción
quedó en blanco y negro
con el corazón
nieve y carbón
en blanco y negro
lleno de amor
pero en blanco y negro.





Ésta es mi casa (Mario Benedetti)



No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

El pez que salvó una vida

Nasrudin pasó delante de una gruta, vio un yogui meditando y le preguntó qué quería alcanzar con su búsqueda espiritual.

- Contemplo los animales, y he aprendido de ellos muchas lecciones que pueden cambiar la vida de un hombre.

- Pues a mí en una ocasión un pez me salvó la vida.
El yogui se quedó asombrado: ¡sólo a un santo podría salvarle un pez la vida! Le preguntó cómo había sucedido tal milagro, pero Nasrudin quería aprender antes todo lo que el yogui sabía.

El yogui, convencido de que se encontraba delante de un gran sabio, le enseño lo que había aprendido a lo largo de aquellos años. Cuando hubo acabado, le rogó:

- Ahora que el señor conoce todo lo que la vida me enseñó, me gustaría que me contase cómo le salvó la vida el pez.

- Es muy sencillo –respondió Nasrudin. –Estaba muriéndome de hambre cuando lo pesqué, y gracias a él pude sobrevivir tres días más.


(Paulo Coelho)

¿Es tan difícil?

¿Por qué navegando en la web debo encontrar
mis creaciones publicadas en otros blogs?
¿Por qué ha de ser así sin que yo tenga la más mínima idea
de que han sido tomadas y publicadas en blogs de otras personas?
¿Acaso no es lo más correcto el hecho de que se me notifique de algo así?
¿Es muy dificultoso escribir un mail o dejar un comentario en mis posts,
avisándome de tal situación?
Creo que no es mucho trabajo añadir un enlace hacia Luna de acuarela
cuando se toman contenidos de este sitio.

Después de todo, son mis creaciones,


¿no?

¿Será que debo evitar publicar mis poemas?
¿Será que debo manifestar mi sentir simplemente en palabras
sin una estructura poética...?

Quizás, será que soy susceptible.


No lo hagas


No lo hagas
(Ana Stelmack)

No me prives de mis regocijos,
no me quites mis placeres.
No me robes mis palabras a volcar,
no te las quedes para ti mismo
impidiéndome confesar mis emociones
ante un papel taciturno.

No bajes el volumen de mi melodía,
No quites las notas musicales que me relajan.
Simplemente déjalas expresarse
y mi corazón emitirá la paz que necesita.

No me encierres entre estas cuatro paredes
Ni siquiera en tu propio predio.
Aléjame de aquí un momento junto a ti,
permíteme sentir que la ciudad nos espera,
que aún tenemos tantos paisajes por conocer.

No comentes lo imposible de comentar,
no agrandes tu propia herida
ni permitas que yo ahonde en tu mente
siendo tú quien aflora sus propias conjeturas
cuando en realidad habrían de ser mías.

No te hundas en tu propio océano de desolación
ni me atrapes en una isla llena de melancolía
tan sólo por ver cómo caes inconscientemente
en tu propio final.



Recuerdo de la felicidad


El recuerdo de la felicidad
ya no es felicidad; el recuerdo
del dolor es todavía dolor.

Lord Byron



Piriápolis (Maldonado, Uruguay)




















Volver al inicio Volver arriba Peinas el aire. Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.